Auge y declive

Durante cincuenta años la Congregación de Porreres vivió tiempos de gloria. Los padres son reconocidos por su calidad humana, amados por el pueblo al que sirven, incansables en el anuncio del Evangelio y fieles al carisma de San Felipe Neri. En la memoria colectiva aparecen los nombres de los Pp. Nicolás Arbona, José Borrás, Jaime Castell, Juan Melià, Juan Llaneras, Antonio Fiol... etc. O de los hermanos Miguel Fiol, José Bestard, Benito Garí, Benito Tur...

De entre todos destaca la figura del p. Lorenzo Riera Mascaró (1873-1958) de quien puede afirmarse que constituyó el puntal fundamental de la Congregación por su generosidad, inteligencia y bonhomía. Su vida coincidió con el máximo vigor de la Congregación de Porreres, y su muerte marcó el inicio del declive.

En los años 1960 y siguientes la Congregación inició la amarga experiencia del envejecimiento progresivo de sus miembros y la ausencia casi total de nuevas vocaciones. Bien pueden ilustrar esta época los datos siguientes:

Día 01 de agosto de 1969: La dirección del colegio que hasta el momento regentaba la congregación de Porreres pasa a ser dirigido desde la de Palma.
Año 1972: La economía de la Congregación de Porreres queda sometida a la gestión de Palma.
Año 1976: El colegio imparte su último curso
Año 1983: Se suprimen las misas entre semana
Año 1986: Se suprimen los funerales

Día 05 de Abril de 1988 la Congregación de Porreres queda afiliada jurídicamente a la de Palma

A partir de aquel momento la vida de la Congregación de Porreres vivió con angustia su triste realidad. Solo quedan en Porreres dos hermanos de edad avanzada. Los servicios litúrgicos son atendidos desde Palma únicamente los fines de semana. El futuro no parece ofrecer motivos para la esperanza.