Divina desigualdad

Seré sincero, a estas alturas de la vida me importa un bledo lo que la basca piense de mí. Demasiado sufrimiento en la chepa, una ironía creciente que pisa el terreno de lo cáustico desde hace años, un montón de decepciones y palos tras las orejas, me han convertido en un bicho singular. Habitualmente mordaz, ironizo, sobretodo, porque he tratado con muchos bobos, porque me da la gana y porque además no tengo otras armas, tampoco las quiero, quede claro; me indigno todavía ante la injusticia aunque a mi edad parezca mentira; y sobretodo me considero libre porque tengo poco que perder. [...]

Por Xisco Novella / 23-01-2013 Leer más...

Descanse, Santidad

No voy a ocultarlo, el anuncio de la renuncia papal de Benedicto XVI, el pasado 11 de febrero, me sorprendió muchísimo, como a todos, vaya. Se ha hablado de rareza en referencia a esta pontificia decisión, bien está, y sin embargo a mí, ese sentimiento, el de extrañeza, me resulta un punto chocante; puestos a comparar, resultan en la historia de la Iglesia mucho más frecuentes otros finales a determinados papados. Unos pocos fueron obligados a abdicar, otros, demasiados, envenenados o asesinados de forma violenta. De cualquier modo y a pesar de todo, parece que, en general, ha sido la muerte natural la encargada de finalizar esos periodos de la historia, en los que Dios se vale de un hombre determinado, en un momento concreto, para mostrarnos el camino hacia el cielo. [...]

Primera, segunda o tercera

La voz de María Dolores Pradera siempre me ha gustado, la considero mezcla hispana de ambos lados del Atlántico, Madrid y Chile conformaron su nacimiento e infancia y eso queridos, se nota un montón. No, aunque músico, no voy a ejercer de tal; si apunto a la magnífica intérprete es porque entre sus canciones recuerdo una que lleva por título precisamente éste: Primera, segunda o tercera y, ya ves tú, me ha inspirado este escrito junto a otra circunstancia algo más luctuosa que expondré a continuación. [...]

El Papa Francisco

Yo como todos, con los ojos como de mochuelo al escuchar el nombre del nuevo pontífice. Poco después se fue aclarando la cosa y me enteré, nos enteramos, todavía vagamente, de su perfil: Argentino, Jesuita, y que adopta el nombre de Francisco por el pobre de Asís. Reconozco que, ya de entrada, lo del nombre me hace cierta gracia, llamarme como el papa me gusta, a qué negarlo caramba. [...]