Espiritualidad Oratoriana

La espiritualidad es una actitud vital que necesita de momentos precisos, de tiempos reservados para una mayor relación con Dios en la plegaria. La oración oratoriana no puede ni debe suplir la vida en común, usándose como un refugio cuando la realidad no me conviene o no me gusta, del mismo modo el activismo tampoco puede obviar la plegaria, hay que orar y trabajar.

De entre todas las formas de oración la preferible para nosotros es aquella que nos relanza nuevamente a la vida en común, nos anima a compartir la vida y la fe, nos impulsa nuevamente a seguir trabajando sin desfallecer, no por ni para mi comodidad o bienestar, sino para el bien de mi Comunidad. Notamos que la oración funciona cuando estamos dispuestos a seguir a Cristo en la dureza de la Cruz pero también en la alegría de la Pascua, no entendemos lo uno sin lo otro.

La oración personal es responsabilidad de cada uno, somos cada uno de nosotros quienes encontramos el momento adecuado del día para sumergirnos en el Amor de Dios.

En su forma comunitaria entendemos la oración si es compartida, no solo con los hermanos de Comunidad, sino con todo el pueblo, celebramos diariamente la Eucaristía en nuestra iglesia, entre semana en la capilla del Santísimo. Vigilias, domingos y festivos en la nave principal, siempre abiertas al público. La Congregación solo tiene sentido si sirve al pueblo, y eso es válido, también y sobre todo, en la plegaria.